Autopoiesis y Biología del Conocimiento: Descripción de un giro a las preguntas sobre la vida.

No vemos el ´espacio` del mundo, vivimos nuestro campo visual; no vemos los ´colores` del mundo, vivimos nuestro espacio cromático.

Humberto Maturana y Francisco Varela

Por Julio Labraña

Doctorando Witten Herdecke Universität

La pregunta sobre las posibilidades del conocimiento siempre se ha formulado en la reflexión filosófica en términos de solipsismo (idealismo) o representacionismo (materialismo). La utilización del esquema sujeto/objeto ha servido de base de estas descripciones. Mientras el solipsismo planteaba las posibilidades de un sujeto de acceder a una realidad incontrarrestable fuera de sus propias experiencias, el representacionismo describía la aprehensión de un mundo independiente. En ambos se trata de la aprehensión de una realidad que antecede temporal, objetual y socialmente al sujeto.

La biología del conocimiento retoma estas preguntas a partir de un análisis del funcionamiento de los sistemas vivos. Lo que caracteriza a los seres vivos es que poseen una organización autopoiética. Lo anterior implica señalar que los seres vivos están caracterizados por a) generar los procesos (relaciones) de producción que los producen a través de sus continuas interacciones y transformaciones y b) se constituyen como una unidad en el espacio físico a través de la producción de sus límites y bordes (Maturana & Varela 2008). En este sentido, un sistema autopoiético es un sistema dinámico determinado por su estructura, organizado como una red cerrada de interacciones que produce la misma clase de elementos que los produce y especifica dinámicamente en cada instante la extensión y los límites de la red (Maturana, Mpodozis & Letelier 1995).

Ello implica un abandono de tesis solipsistas y representacionistas. No es solipsista porque como parte del organismo el sistema nervioso participa en las interacciones de éste con su medio, las que gatillan en él cambios estructurales que modulan su dinámica de estados. Tampoco es representacional, pues en cada interacción, es el estado estructural del sistema nervioso el que especifica cuáles perturbaciones son posibles y qué cambios gatillan en la dinámica de éstas (Maturana & Varela 2009). Dicho en los términos formulados posteriormente por la teoría de sistemas sociales, corresponde a un acoplamiento sistema/entorno, donde se presupone un entorno irritante, pero que se adecúa continuamente a las estructuras del sistema observador.

Con ello se relativizan las condiciones de descripción del conocimiento. No existe un acceso privilegiado a la realidad en tanto “todo hacer es un conocer y todo conocer es un hacer” y “todo lo dicho es dicho por alguien” (Maturana & Varela 2009). Es preciso entender claramente estos aforismos. No existe un hacer que sea independiente de un conocer, así como tampoco puede pensarse en un conocer que no vaya aparejado de un hacer específico. Hacer y conocer son operativamente inseparables. Esta unidad es trabajada posteriormente por Varela, Thompson & Rosch (1997) a través del concepto de enacción (to enact). El mundo emerge tangiblemente de circunstancias aleatorias a través de una historia de acoplamiento escogido dentro de todas las secuencias aleatorias posibles dentro de un sistema. Piénsese en el caso de los colores. Estos no indican la representación de la longitud de onda reflejada por los objetos, sino que son en buena medida independientes de la longitud de onda que recibimos. Lo que sucede en el cerebro es un proceso de comparación cooperativa entre múltiples conjuntos neuronales del cerebro, el cual determina el color de un objeto según el estado cerebral global que corresponde tanto a una imagen de la retina como a cierta expectativa de lo que debería ser dicho objeto. Todo acto de conocer trae un mundo a la mano en tanto toda experiencia cognoscitiva involucra al que conoce de una manera enraizada en su estructura biológica, donde toda experiencia de certidumbre es un fenómeno individual ciego al acto cognoscitivo del otro, en una soledad sólo trascendida en el mundo creado con él (Maturana & Varela 2009).

En función de lo anterior toda explicación es siempre una proposición que reformula o recrea las observaciones del fenómeno en un sistema de conceptos aceptables de personas que comparten un criterio de validación. Descripciones similares a esta han sido desarrolladas recientemente por los estudios de la filosofía de la ciencia, criticando la concepción purista asociada al ámbito investigativo (Popper, Kuhn, Lakatos, Feyerabend). Según Maturana & Varela (2009) para la práctica científica estos criterios corresponden a a) descripción de los fenómenos a explicar de manera aceptable para la comunidad de observadores, b) proposición de un sistema conceptual capaz de generar el fenómeno a explicar de forma aceptable para la comunidad de observadores, c) deducción desde la proposición de b) de otros fenómenos no considerados explícitamente y d) observación de otros fenómenos derivados de b). De lo que se trata es de la utilización de criterios de explicación aceptados por una comunidad de observadores.

Las consecuencias de un planteamiento de este tipo son importantes. El abandono de una realidad ontológicamente asegurada –sea subjetiva u objetivamente- implica establecer las condiciones de condicionamiento en un nivel social. Sin embargo, ¿cómo es que son ejecutadas estas observaciones en la sociedad? Ahondaremos sobre ello en la próxima entrada, utilizando los aportes del matemático George Spencer-Brown.

Fuera de los archivos señalados previamente, para quién le interese estudiar biología del conocimiento recomendamos la amplia literatura existente en torno al concepto de autopoiesis. Excelentes inicios son “Autopoiesis and life” y “Humberto Maturana and Francisco Varela’s Contribution to Media Ecology: Autopoiesis, The Santiago School of Cognition, and Enactive Cognitive Science”. Para un análisis crítico biológico se puede señalar “Autopoiesis and darwinism”. En relación a su apropiación sociológica son imprescindibles “Recepción del concepto de autopoiesis en las ciencias sociales” así como “Autopoiesis, la unidad de una diferencia: Luhmann y Maturana”. Para una crítica global de estas utilizaciones recomendamos las observaciones de Habermas en “Excurso sobre Niklas Luhmann: apropiación de la herencia de la filosofía del sujeto en términos de teoría de sistemas”.

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6 Comments on “Autopoiesis y Biología del Conocimiento: Descripción de un giro a las preguntas sobre la vida.

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  3.  by  rosario

    me pueden explicar cual es la relacion entre la teoria biologica del conocimiento y la autopoiesis? por favor!

  4.  by  luz

    Me ha gustado mucho tu texto, en especial, la interpretación del acto representacional.
    Según Serge Moscovici, la representación funciona como una epistemología del sentido común. Observó que la gente común construía teorías propias (no científicas, o con elementos extraídos de la ciencia), para re-apropiarse, a su modo y trayéndolo a su mundo, de lo que era la Teoría del Psicoanálisis. Esas rs se construyen en el intercambio social de los sujetos de un grupo, para estar “al tanto” sobre cosas desconocidas o extrañas y les sirve para orientarse, comunicarse y tomar decisiones.
    Me gustaría tu comentario sobre la teoría de Maturana y Varela y su tesis sobre este tipo de representación no estrictamente cognitivista, si subjetivista, ni objetivista.
    Cortecita

    •  by  Dušan Kotoras Straub

      Estimada,

      Muchas gracias por escribirnos. Tal como lo intuye tu pregunta, la tradición de la biología del conocimiento, también conocida como Escuela de Santiago, buscar tomar distancia del paradigma de la representación en donde un sujeto cognoscente tiene la facultad de computar el mundo exterior por medio de símbolos. Este fue el paradigma predominante de las ciencias informáticas aplicadas al campo de la inteligencia artificial y las ciencias cognitivas. Como sabrás, dicho conjunto de teorías fueron agrupadas por Varela bajo la denominación de ‘cognitivismo’ (puedes profundizar en ese punto consultando el primer capítulo de ‘de cuerpo presente’ [The embodied mind] https://es.scribd.com/doc/88471217/De-Cuerpo-Presente-Varela).

      Ahora bien, por cierto, esta actitud fenomenológica no es exclusiva del quehacer de la ciencia. En este sentido, Maturana establece un a-priori de las emociones, por tratarse del fundamento esencialmente humano, que opera como condición de posibilidad para alcanzar un entendimiento de las teorías por las cuales nos conducimos en el mundo. Lo que la tradición del interaccionismo simbólico ha descrito como intersubjetividad estaría dado entonces por el acoplamiento estructural de nuestras conductas, mediadas por el lenguaje, de manera tal que seamos capaces de reconocer al ‘otro’ de la comunicación como un observador legítimo.
      Así, por ejemplo, Maturana ha descrito la experiencia estética bajo los términos de una mirada que pone de manifiesto la congruencia entre organismo y entorno en un sentido irreductible a los métodos de la ciencia positiva (https://es.scribd.com/doc/235000324/Humberto-Maturana-La-realidad-objetiva-o-construida-pdf). Por otro lado, en el periodo tardío de su trabajo, Varela propuso distinguir entre métodos en 1° y 3° persona para dar cabida tanto a la experiencia de datos fenoménicos como a su codificación en datos mensurables: (https://es.scribd.com/document/62800665/Francisco-Varela-J-Shear-Metodologias-en-primera-persona-Que-Porque-Como).

      Esperamos haber resuelto en parte tu pregunta. Escríbenos si tienes algún comentario adicional en relación a la biología del conocimiento de M & V.

      Saludos,

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