De la Acción a la Comunicación: La Búsqueda de una Teoría Realista de lo Social

Es poco común encontrar en una tesina el enunciado ´todo es una mierda`, pero la impresión de lo insólito de hecho presupone la comprensibilidad del enunciado y su pertenencia al sistema de prueba.
Niklas Luhmann

Por Julio Labraña

Doctorando Witten Herdecke Universität

Entre quienes nos hemos dedicado a las ciencias sociales, es común ser interrogados acerca de cuál es efectivamente nuestro ámbito de estudio. Este cuestionamiento no hace sino acrecentarse cuando se considera que quienes vivimos en sociedad tenemos, ya sólo por este hecho, una concepción básica acerca de en qué consiste la sociedad. En consecuencia se abre la pregunta acerca de qué distingue a la sociología como disciplina científica de la sociedad. Ciertamente la sociología debe ser algo diferente a la psicología social, la economía política o la ciencia del manejo del Estado. Sin embargo, ¿cómo podría ser diferente si se ocupa de la misma sociedad? En la presente entrada abordaremos tangencialmente esta pregunta, para rechazar una comprensión intuitiva de lo social basada en el concepto de acción. Seguimos la trayectoria de Niklas Luhmann en el paso desde la acción a la comunicación como elemento basal de los sistemas sociales.

Max Weber

En relación al problema del objeto de estudio de la sociología han surgido distintas respuestas, entre las cuales se pueden mencionar aquellas basadas en el individuo, el poder o la cultura. En la presente nos ocuparemos de una de estas alternativas, la acción, destacando los inconvenientes que presenta para el desarrollo de una teoría de la sociedad. Observamos una primera formulación sistemática del concepto en Max Weber, quien reconoce el aporte de Emile Durkheim en torno al estudio de los ´hechos sociales`, pero los incorpora hacia una epistemología de la acción. El objeto de la sociología es la acción social, esto es, aquella acción subjetivamente orientada hacia otros. Posteriormente estas acciones son diferenciadas de acuerdo a sus medios y fines en acción tradicional, afectiva o racional, con arreglo a valores y con arreglo a fines. La sociología se entendió como “the science whose object is to interpret the meaning of social action and thereby give a causal explanation of the way in which the action proceeds and the effects which it produces” (Weber 1998:8). La acción social se convierte entonces en el objeto de la sociología, y la búsqueda de relaciones causales su afán.

Esta sistematización marcó el desarrollo de la disciplina. Basta pensar en el estructural-funcionalismo de Talcott Parsons (1951), la teoría de la reciprocidad de James S. Coleman (1990) o la teoría de la acción comunicativa en Jürgen Habermas (2003). No es difícil encontrar razones para este interés, pues la noción de acción es intuitivamente comprensible, pues se presupone a la vez un sujeto (portador de la acción) y una sociedad (restricciones sistémicas). Retomando lo dicho en una entrada anterior , este concepto nos permite seguir sosteniendo premisas que aceptamos como válidas en nuestra ´actitud natural’: que la sociedad está compuesta de seres humanos que realizan acciones, orientadas a través de la socialización, distinguibles territorialmente y observables desde el exterior. Parece ser que los trabajos de Luhmann durante las décadas de los sesenta y setenta no escapan a esta tentación. En la entrada Welgesellfschaft (sociedad mundial) del Lexikon zur Soziologie editado por Fuchs, Klima, Lautmann, Rammstedt y Wienold,  Luhmann señala que la sociedad mundial es el sistema consistente de todas las acciones que se pueden alcanzar entre sí por medio de la comunicación (Luhmann 1973:755). Una orientación similar encontramos en otro texto de este periodo, Interaction, organization and society, respecto a la definición de sistemas social. El autor indica que un sistema social aparece cuando las acciones de varias personas están significativamente interrelacionadas y están, en su misma interconexión, separadas de un entono (Luhmann 1982:70). La impronta weberiana en esta última definición es patente en su asociación de acción con interrelaciones significativas.

Sin embargo el concepto de acción presentaba inconvenientes para la mantención de una teoría de sistemas sociales autopoiéticos. Stichweh (2000) ha cifrado estas contradicciones tanto en un nivel teórico como de capacidad descriptiva de la sociedad moderna. Nos referiremos a la distinción entre sistemas sociales y psíquicos y entre acción y experiencia, por una parte, y a la mundialización de la sociedad, por otra.

Harold Garfinkel

Que la sociedad es diferente a la conciencia es algo que cualquier persona sabe, con excepción de aquellos científicos sociales que tratan a los seres humanos como estúpidos culturales, como sostenía Garfinkel (2006:82) al criticar a Parsons. Luhmann toma seriamente esta diferencia y la convierte en una distinción fundamental de su teoría: sistema psíquico/sistema social. Ambos sistemas se encuentran estructuralmente acoplados, con lo que se comprende que cada evento es integrado independientemente en la dinámica de cada sistema. Frente a ello se presenta la alternativa de reformular la diferencia acción/acción social como sistema psíquico/sistema social pero, si aceptamos seriamente que ambos sistemas son inconmensurables, la congruencia de ambas distinciones implicaría que toda acción es, a la vez, una acción y una acción social. Con ello la ontología del concepto acción se vuelve confusa (Archer 2000), salvo que se siga el camino de Parsons (1951) en torno a un realismo meramente analítico. El problema de esta elección es que de eventos irreductibles en sistemas clausurados operativamente (psíquico/social) hemos pasado a un único evento (acción) observado en dos niveles diferentes (acción/acción social), convirtiendo a la sociología en un esfuerzo de formulación analítica antes que una descripción de la sociedad contemporánea. La afirmación de Luhmann en Sistemas Sociales debe ser considerada como un distanciamiento radical de los problemas ontológicos del concepto de acción: “El  concepto de sistema designa lo que en verdad es un sistema y asume con ello la responsabilidad de probar sus afirmaciones frente a la realidad” (Luhmann 1984:37).

Un segundo inconveniente en la utilización del concepto de acción aparece al considerar su carácter de atribución. Dado que parece difícil disociar acción de un “sentido mentado subjetivamente” (Weber) se introduce nuevamente una fuerte carga ontológica. En breve: la acción social se confunde con la acción de acuerdo al observador. Luhmann reformula este problema en términos de un sistema enfrentado a un entorno complejo. Bajo estas condiciones el sistema está constreñido a seleccionar qué aspectos resultan relevantes del entorno. En este punto entra una interesante innovación teórica. El sociólogo alemán distingue dos modos de procesamiento de las selecciones: acción y vivencia. Cuando la selección es atribuida a la responsabilidad de un sistema se habla de acción; cuando se toma como información acerca del estado del mundo se trata de vivencia (Luhmann 2007). Acción y vivencia se desentienden de presupuestos de acceso privilegiado al mundo: sólo son mecanismos de atribución de las selecciones. Las motivaciones subjetivas de los actores quedan entonces fuera de consideración, no porque sean irrelevantes para la teoría de sistemas sociales (como ignorantemente se tiende a acusar), sino por ser inaccesibles.

Gidelias

Anthony Giddens y Norbert Elias

Al mismo tiempo que se presentan estos inconvenientes teóricos, se presentan problemas de descripción en la sociedad moderna que presionan hacia una complejización de la teoría de la acción. Los ejemplos más clásicos de esta orientación son Elias (1988) y su caracterización de la sociedad global bajo una prolongación de las cadenas de acción, y Giddens (1998) con su preocupación metodológica por las consecuencias no buscadas de la acción. En ambos casos se les otorga un estatuto especial dentro de la teoría, como casos excepcionales de la (intencionada) acción social tradicional. El inconveniente para esta descripción sociológica es que crecientemente ese tipo de acciones se convierten en la regla –¿y podría todavía hablarse de acción cuando no se encuentran responsables?

Recapitulando entonces, es difícil mantener en una teoría de sistemas clausurados operativamente el concepto de acción como elemento central, sin renunciar a la distinción entre sistema psíquico y social y a la acción y experiencias como referencias sistémicas. Formulado brevemente, el apego de la sociología a la acción implica la aceptación de un lastre ontológico demasiado pesado. El nuevo elemento basal debe representar de manera realista la operación de los sistemas sociales, además de poseer la suficiente flexibilidad como para fijar puntos de atribución. Por otra parte, tiene que fungir como descriptor del desacoplamiento territorial y motivacional que caracteriza las dinámicas de la sociedad –sin señalar que se trata de una excepción al común de la acción social. En la siguiente entrada veremos cómo el concepto de comunicación cumple estos requisitos.

Además de los textos mencionados, existe una gran cantidad de estudios que reflexionan acerca de las posibilidades del concepto de acción. Para un acercamiento favorable a la idea de comunicación por sus posibilidades emergentes se pueden ver los trabajos de Mascareño sobre acción y estructura y sobre los medios simbólicamente generalizados. Para un rechazo de los problemas ontológicos asociados al concepto de acción, esta vez desde el realismo crítico, se puede revisar la compilación de artículos presentes en Defending objetivityPara una crítica sobre las consecuencias de excluir la acción como elemento fundamental de la teoría social se recomienda el artículo de Leydesdorff, especialmente interesante por las referencias utilizadas en su argumentación.

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2 Comments on “De la Acción a la Comunicación: La Búsqueda de una Teoría Realista de lo Social

  1.  by  Juan Paulo Rivera L.

    ¿ES EL OBJETO DE ESTUDIO DE LA SOCIOLOGÍA? O ¿ES EL ELEMENTO CONSTITUTIVO DE LA SOCIEDAD?
    Sin embargo, a mi juicio, el artículo en su pretensión enunciada al principio (la comunicación como objeto de estudio de la sociología que la distingue de otras ciencias sociales) y su desarrollo posterior (la comunicación como la unidad empírica y no solo analítica de la sociedad y la sociedad como el límite de comunicaciones posibles), ensombrece la naturaleza empírica de la comunicación como elemento basal y constitutivo de la sociedad, dado que deja abierta la posibilidad a que otras ciencias sociales posean otros objetos de estudios y posteriormente, que dentro de las distintas corrientes de la sociología la comunicación no sea el único Objeto de Estudio que la distingue. Es de acuerdo a lo anterior que desde la reconstrucción del objeto de estudio que se desarrolla en el artículo queda claro que la comunicación es el objeto de estudio para el observador que distingue y que alcanza importante rendimientos para las observaciones y el análisis de la sociedad contemporánea; lo anterior dado que el artículo reafirma la condición de contingencia que posee la comunicación como objeto de estudio de la sociología.

    •  by  Julio Labraña

      La distinción que señalas es sumamente interesante. Ciertamente las ciencias sociales pueden tener (y tienen) otros objetos de estudios constitutivos. La teoría de sistemas sociales autopoiéticos es eso, una teoría, no un dogma. Sin embargo, es justamente debido a que, de acuerdo a esta plataforma de observación, la sociedad se encuentra compuesta de comunicaciones que es pertinente esta continuidad entre construcción de unidad de análisis y realidad social. Baste recordar en esta dirección el comienzo de Sistemas Sociales: “Las siguientes reflexiones parten del hecho de que existen sistemas; no inician, por consiguiente, con una duda teórica de conocimiento. (…) Es obvio que no hay que confundir las afirmaciones con sus propios objetos; hay que estar conscientes de que las afirmaciones son sólo afirmaciones; que las afirmaciones científicos son sólo afirmaciones científicas. Pero en el caso de la teoría de sistemas, se refieren al mundo real.”

      Saludos.

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