El teorema de la doble contingencia: Configurando una aproximación teórica hacia la pregunta por el orden social

 The maintenance of a normative order requires that it be implemented in a variety of respects: there must be very considerable -even if often quite incomplete- compliance with the behavioral expectations established by the values and norms. The most basic condition of such compliance is the internalization of a society’s values and norms by its members, for such socialization underlies the consensual basis of a societal community.

Talcott Parsons

El problema del orden social es de antiguo cuño. En el Génesis ya es posible dar cuenta de un Dios que es la viga maestra del orden universal, al igual que las consecuencias sociales que tiene ir en contra de su palabra. No muy lejana se encuentra la explicación de Hesiodo (1978) en Los trabajos y los días, donde acude a la configuración del universo en base al posicionamiento de Zeus como centro regidor. En ambos casos existe un principio total que resguarda el orden de las partes, una orientación que da cuenta de la organización centrípeta de lo social. Nuestra pregunta es otra: ¿hasta dónde la teoría social ha logrado continuar anclada a un principio rector que estructure lo social al preguntarse por el orden social?

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Thomas Hobbes

Antes de pasar a la teoría social propiamente tal, la referencia a Thomas Hobbes es insoslayable. El filósofo inglés fue el primero en brindar una respuesta al problema del orden al trasladarlo desde la resolución religiosa de anclaje escolástico-aristotélico hacia una pregunta concreta: ¿cómo es posible la sociedad?, es decir, cómo es posible que los seres humanos dentro de sus propias lógicas egoístas den contenido a una comunidad relacional entendida como sociedad. La respuesta de Hobbes es bien conocida (Leviatán como dios mortal), pero la pregunta en cuanto tal fue obviada por la teoría sociológica con la excepción de Simmel (2002) y su reflexión sobre la necesidad de recuperar el concepto de sociedad para la sociología.

El desafío hobbesiano quedó allí, obviado o no directamente retomado….hasta Talcott Parsons. El sociólogo norteamericano en sus obras Toward a General Theory of Action (1951), editado con Edward Shils, así como en su opus magnum El sistema social (1966), retoma el desafío e intenta darle una configuración primeramente teórica al problema: la pregunta por el orden social, antes de referir a la sociedad toda, comienza en una simple interacción, lo más sencillo configura la pregunta de cómo es posible el orden social [1]Esto dará forma al teorema de la doble contingencia, que consiste en dos sistemas psíquicos que interactúan (alter y ego), relacionándose desde sus propias contingencias, poniendo acento en dos fenómenos: a) la amenaza de conflicto que puede surgir al confrontarse los dos individuos y b) el posible compromiso que puede terminar en cooperación. Asíla insuperable dependencia mutua para la resolución del problema refiere hasta dónde uno depende del otro mediante pautas de acción compartidas, por lo tanto, contingencia siempre establece una ´dependencia de`. En otras palabras, la relación de ego/alter se conecta a la dependencia de la forma de estructuración de las pautas comunes que permiten la solución del problema (Vanderstraeten 2002).

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Talcott Parsons

La solución parsoniana al problema sostiene que las expectativas mutuas de los actores siempre confluyen en la operación de valores. Ante la imposibilidad de dar una explicación acabada del esquema AGIL y su despliegue, podemos sostener que para Parsons el problema de las expectativas complementarias se resolvía desde las pautas respetadas por ambas partes, siendo posible rastrearlas en la estructuración de la cultura. Ella al desplegarse en instituciones, individuos y pautas de acción, aseguraba que el problema del orden social se resolviera de forma exitosa (Kroeber & Parsons 1958Parsons 1972). Cabe mencionar, por cierto, que Parsons no se escapó de la dualidad cultura-valor/anomia en su descripción del proceso de cómo es posible el orden social.

Niklas Luhmann dará un giro al problema redefiniendo, primeramente, el concepto de contingencia. En primer término, considerará correcto volver a la teoría modal de Aristóteles, vaciando el concepto de un ´depende de`. Así, contingencia se observa como lo que no es necesario ni imposible (Luhmann 1998:115-116; 1996:234-235). Los eventos siempre pueden suceder de otro modo y no necesariamente como se espera que ocurran, siguiendo este principio difícilmente los valores o las pautas culturales pueden asegurar que una interacción se resuelva de una forma y no de otra (v. gr. generen consenso). Un ejemplo se puede encontrar en la histórica discusión sobre el aborto en EEUU y la apelación tanto de los defensores de la elección de la madre, como de los pro vida a la individualidad como valor intrínseco de las personas (Deflem 1998).

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Niklas Luhmann

Para Luhmann, Parsons nunca pudo congeniar el teorema de la doble contingencia de manera sistemática con todo el conjunto de su teoría. El concepto le servía para explicar el surgimiento de los sistemas sociales pero no como marco explicativo de la teoría de la acción (Luhmann 1996:234). En la emergencia de un sistema y la capacidad de observarlo mediaba la resolución de la doble contingencia, pero no en el despliegue del esquema AGIL, ni su evolución: ahí residía el problema. Asimismo, para Parsons la acción social era el fenómeno social por excelencia, siendo por medio de ella que la sociedad se actualizaba, aunque no quedando clara la activación de pautas de la sociedad toda en una acción (Luhmann 2011). El por qué cultura también podía ser trasladado, con esta crítica, al por qué AGIL (Luhmann  1990).

Sin temor a equivocarnos, podemos sostener que Luhmann además de reconfigurar el problema vaciándolo de dependencias esenciales (valores/cultura), aplicó una respuesta paradojal (Torre 1997) que suspende la resolución total, optando por criterios de tiempo. Al no ser la acción sino la comunicación el punto de observación de lo social, se consideran las selecciones de alter como contingentes para ego y viceversa. El problema ahora no es de expectativas complementarias, sino de expectativas de expectativas: qué es lo que espero yo que haga el otro en base a lo que yo haré o podría hacer, duplicándose esa pregunta al otro observador (Luhmann 1998). Por tanto, la relación ego/alter y su circularidad se ata a los criterios temporales del expresar aceptación (si) o rechazo (no) a la comunicación adjudicada a uno de los dos interactuantes. De otra forma, comienza a andar una interacción entre ambos, cuando las selecciones contingentes tienen que lidiar con la capacidad de entendimiento de la comunicación, es decir, con un valor positivo y negativo.

Expectations-vs-RealityCon el fin de ejemplificar el argumento anterior podemos referirnos al coqueteo entre dos personas en una fiesta. Él lleva bastante tiempo observando a una chica a lo lejos, pero aún no decide el momento adecuado para acercarse y comenzar una interacción. De pronto se da cuenta que ella va en busca de un trago a la barra, decide seguirla y al pedir lanza un chiste, ella lo mira fijo, se ríe y responde cualquier cosa, recibe su trago y camina de vuelta hacia donde se encontraba: ¿qué significado tiene esa risa?, ¿una invitación para seguir conversando?, ¿una forma de cortar la comunicación de manera elegante? Todo, como dijimos, se convierte en un problema de expectativas de expectativas. Él  debe decidir en base a lo que es capaz de interpretar e intentar desentrañar qué fue lo que ella quiso decir. Vayamos al otro lado, ella perfectamente puede haberse dado cuenta de que era observada y sentirse intrigada al ver que el tipo que la miraba se acercaba a la barra casi inmediatamente después de ella, en un afán de coqueteo dijo algo y sonrió esperando una respuesta. El si/no, aceptación/negación se despliega en el tiempo desde selecciones contingentes que deben lidiar con la opacidad de las conciencias…afortunadamente. La posibilidad de terminar la fiesta besando a la chica o solo con un trago en la mano, repetimos, es contingente….no es necesaria ni imposible. Casablanca se presenta como el ejemplo sublime: expectativas que se quiebran, expectativas que ojalá se mantuvieran…un juego continuo del si/no.

Finalizando, el orden social se resuelve en una paradoja temporal que puede ser observada desde el teorema de la doble contingencia. Más que dar cuenta de las resoluciones del problema que ha brindado la sociología, quisimos discutir la configuración de un modelo teórico como apronte a la delimitación de una pregunta y cómo esa forma de observar los problemas puede dar luces en la construcción de problemas teóricos.

Como siempre quedamos atentos a cualquier duda, crítica o pregunta, la que nos pueden hacer llegar a nuestro Twitter, Facebook o en la sección de contacto. Hasta la próxima….


[1] Que puede ser considerado un símil de los procesos de elección y negociación que son observados por la teoría de juegos.

 

 

4 Comments on “El teorema de la doble contingencia: Configurando una aproximación teórica hacia la pregunta por el orden social

  1.  by  jordi claramonte

    hola, leyendo tus interesantes comentarios sobre la contingencia, me preguntaba si habrías tenido oportunidad de trabajar con el tomo II de la ontologia de Nicolai Hartmann, dedicado justamente a estas cuestiones modales.

    salud, jrd

    •  by  Felipe Pérez-Solari

      Hola Jordi. Primero muchas gracias por tu comentario. Segundo, no soy conocedor de la obra de Hartmann, de hecho ahora recién leo algunas cosas para formarme una opinión wikipediana. Si me explicas un poco más las consecuencias de su distinción ser real/ser ideal en los problemas de modalización podríamos discutir un poco más el problema de la contingencia.

      Saludos de vuelta.

      Felipe

  2.  by  Clara Sanchez

    Este articulo me dio muchas luces para mi investigación doctoral que apenas inicio. Tenia la intuición sobre la teoría de sistemas de Luhmann como sustento teórico, en particular sobre la contingencia. Ahora se que esa es la vía. Gracias

    •  by  Felipe Pérez-Solari

      Hola Clara,

      Muchísimas gracias por tu comentario. Precisamente, nuestra idea es generar este tipo de debates o de situar puntos de discusión.
      Siéntete libre de escribirnos para lo que necesites.

      Saludos (!).

      Felipe E.

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