Documentos sobre la unificación alemana: Luhmann y Nolte

La tarde del 9 de noviembre de 1989 fue de gran expectación en la República Democrática Alemana (RDA). Poco antes de las siete de la tarde, se llamó a una conferencia de prensa en la que se expusieron las liberalizaciones a las normas referidas a los viajes hacia la República Federal. En dicha conferencia el miembro del Politburó de la RDA, Günter Schabowski, exponía los puntos más importantes de la reforma. Acabando la conferencia un periodista preguntó sobre cuándo la nueva norma entraría en vigencia. La respuesta fue: “De inmediato“. Allí comenzó la protesta que terminó destruyendo la significancia del Muro y todo lo que conllevaba.

Con el proceso de unificación (o absorción) liderado por la República Federal Alemana (RFA), variados intelectuales alemanes comenzaron a discutir sobre la historicidad de los dos estados, el futuro de la Alemania unificada y las consecuencias que esto para el futuro. Publicamos, de manera inédita en español, dos documentos referidos a este problema. En primer lugar, una carta de Niklas Luhmann enviada al Frankfurter Allgemeine Zeitung titulada Obituario a la República Federal [i] y, en segundo, una respuesta del historiador Ernst Nolte [ii]. Agradezco enormemente a Lionel Lewkow y a César Mariñez  su enorme ayuda en el proceso de traducción de estos documentos. A ellos gracias infinitas.

Niklas Luhmann: Obituario a la República Federal.

 

Aunque en menor grado que la discusión referida a la Alemania Oriental, hay muchas discusiones sobre el fin próximo de la Alemania Occidental. En el caso de la Alemania Oriental los cambios son obvios, claramente perceptibles y, por tanto, todos son conscientes de ellos. Con respecto a Alemania Occidental, éstos parecen más bien relacionarse con una expansión de tamaño, esto es, cambios en la forma de los números y costos. Así, es fácil pensar que las cosas han sidoL buenas hasta aquí y continuarán siendo mejores. Pero ¿juzgarán los historiadores del futuro de la misma manera o será vista la época de ambos Estados como una época particular de la historia de Alemania? De ser así, ¿no deberíamos hoy, en la ocasión del final de la Alemania Occidental, al menos hacer el esfuerzo de escribir un obituario…?

Incluso en términos de desarrollo intelectual, el capítulo más importante ha sido quizás la destrucción, destrucción en el sentido de no ser capaces de identificar específicamente las tradiciones alemanas. Los Nazis lo arruinaron con su “sangre y suelo, tradición y parentesco”. Todo lo que permaneció fue una vergüenza celosamente demostrada, teniendo la oportunidad de comenzar algo nuevo al estilo de la sociología estadounidense o la filosofía analítica.

En otras palabras, un fénix resurgiendo de las cenizas. Una obvia discontinuidad histórica. Pero nada de eso puede durar, así como nada es digno de ser conservado. En una época de un nuevo y emergente nacionalismo étnico, uno debería insistir sobre ello. La historia de la RFA (con la notable excepción de Baviera) podría llevarnos a participar como meros espectadores de este drama de la etnicidad, del clan y del lenguaje. En cualquier caso, no tenemos nada de esta  fuerte identificación étnica que produce tantos problemas en otras partes.

Esta habilidad para disociarnos a nosotros mismos debería ser apreciada y mantenida. Sin embargo, la defunción de la Alemania Occidental, en otros aspectos, no debería ser tomada a la ligera. Sus herederos no basaron su cambio de visión en la destrucción (de la posguerra), no hablamos de la RDA. Bien podría ser, y de hecho es lo esperable, que las actitudes bien ensayadas serán perseguidas sin reflexión.

Me gustaría demostrar lo anterior con dos llamativos ejemplos que develan las consecuencias del período de la República Federal en la historia alemana. El primero lidia con la economía, el segundo con la tradición de protesta.

Nos hemos acostumbrado a usar la expresión `economía de mercado´ como etiqueta y celebración del éxito de una economía monetaria altamente diversificada. Hemos sumado el calificativo `social´ con el fin de enfatizar la posibilidad de financiar un componente humanitario. Lo mismo aplica para las consideraciones ecológicas.

El colapso del orden económico socialista, y me refiero específicamente a b26c5f502710ebacaa7845158bdda265v2_max_512x384_b3535db83dc50e27c1bb1392364c95a2su fracaso económico, es visto como un triunfo de la economía de mercado. Y cuantos más `hechos´ salen a la luz, más evidente se hace que los `hechos´ económicos, sociales y ecológicos divergen en los dos órdenes económicos. Pero ¿justifica esto el triunfalismo?

Quizás tendemos a afirmar esto último demasiado rápido, especialmente aquí en el suelo de la Alemania Occidental. Sumado a la exitosa implementación de una constitución democrática, en la historia de la RFA será principalmente recordado su éxito económico…

Probablemente la idea socialista de un control ético y económico-político se desvió tanto de rumbo que incluso sería erróneo querer utilizarla como contraste. De hecho, uno podría pensar que fue tan absurdo que no quedaría más que declarar lo siguiente: “Hemos evitado extraviarnos”. Tal y como los animales de granja no descubren nada significativo sobre sí mismos cuando caen en cuenta de que no viven ni mueren como un pez en el agua. Más bien la pregunta sería: “¿Qué categorías, formas, distinciones, etc., utilizamos para interpretar nuestro sistema económico?” Es posible que motivados por nuestra confrontación con el socialismo y por los resultados de dicha confrontación, elijamos mal o, en cualquier caso, seleccionemos una visión restringida y un esquema inflexible en esta importante pregunta para el futuro, ¿simplemente porque podemos declararnos como ganadores en el debate de la economía de mercado versus la economía planificada?

Ernst Nolte: Sobre la continuidad de la historia alemana

 

Tres perspectivas principales

nolte-109-_v-videowebmExisten razones que hacen necesario revisar estas declaraciones simples y presentistas pues involucran perspectivas históricas que pueden ser observadas sólo distanciándose uno mismo del cuadro pintado por el presente inmediato.

El primero de estos puntos busca justificar el reclamo referido a que la Alemania Oriental entró en depresión sólo por la insistencia estadounidense, en la Conferencia de Potsdam, de utilizar a la futura región de la RDA como una `provincia de reparación’ para la Unión Soviética. Esto debido a su, particularmente severo, sufrimiento en la guerra.

Esto se hizo en pos de la protección de las zonas de ocupación occidentales y para oponerse a lo que los Estados Unidos consideraba la separación `provisional´ de la Alemania del Este por la Unión Soviética… No importa cuán económicamente próspera es Alemania Occidental, en tanto uno de los dos estados sucesores del Tercer Reich, pues difiere de la Alemania Oriental sólo en la superficie. Si la Unión Soviética fuera a abandonar la RDA, los dos estados volverían el uno al otro en igualdad de condiciones. La unificación establecería algo nuevo mediante el re-establecimiento de algo viejo.

Esta perspectiva no es la única ni la más importante. Alemania Oriental fue además un `Estado Socialista´ en el cual el sistema económico contribuyó esencialmente en su devenir como área deprimida. De todos modos, el socialismo no fue simplemente impuesto en el país desde afuera. En 1945 y 1946 todos los partidos, incluida la Unión Demócrata Cristiana en los sectores occidentales, condenaron el `sistema económico capitalista´ y muchos de ellos vieron la salvación en el socialismo. Pero el socialismo fue –y Niklas Luhmann lo refiere de manera correcta– “el experimento del siglo, involucrando un control ético de la economía” …

El socialismo soviético (y luego el chino, norcoreano y cubano) no fue una `deformación´ sino la consistente realización de esta idea bajo las condiciones existentes.

El hecho que los alemanes en la futura República Federal no sigan este curso podría ser sólo mínimamente rastreado confer3en los pioneros de la `economía social de mercado´; primero esto se debió a la voluntad de los estadounidenses e incluso a que dentro de sus propios tanques hubo un buen número de anti-capitalistas y pro-soviéticos. La razón por la cual la Alemania Occidental se encuentra en una mejor posición que la Alemania Oriental, no reside sólo en el hecho de que los alemanes occidentales se salvaron del sufrimiento que los alemanes del este tuvieron que enfrentar. Más importante que lo anterior, es que la Alemania Occidental tuvo por lejos un sistema económico más eficiente, incluso si fue más injusto, en el sentido de que injusto refiere a la igualdad. Desde esta perspectiva, la unificación de los dos estados no es más que la anexión de la RDA por la RFA. Pero los habitantes de la Alemania Occidental no deberían dar mucho crédito a la fuerza que hace posible esta anexión. Esta fuerza desarrollada como parte de un proceso global debería ser considerada –aunque no enteramente correcta, como podría ser mostrado en una discusión extensa– como un triunfo de los Estados Unidos.

La diferencia real y única de la Alemania Occidental se hace evidente sólo mediante una tercera perspectiva. La separación, de al menos, un cuarto del previo territorio del Reich alemán, además de la expulsión de su población, crearon una situación que puede ser definida como un “desplazamiento de Alemania hacia el oeste” (o más precisamente: un desplazamiento hacia el oeste dentro de Alemania). Por primera vez desde la alta Edad Media, la fuerza de Alemania en términos de población, economía y poder político está nuevamente en el oeste y en el sur. Es un hecho fundamental y puede ser cambiado sólo por una “nueva colonización del este” que es de hecho posible pero no deseable. Esto significa meramente que la Alemania Occidental habría representado el `núcleo´ del Estado alemán incluso si el público político e intelectual había abandonado de manera unánime este concepto, para que esa unificación hubiera tenido lugar sólo en el campo económico. No obstante, este no fue el caso. En términos de un punto de vista exclusivamente alemán, Alemania Occidental es realmente el `núcleo estatal´ cuya historia continua intacta después de contener el desenfreno, la fuga de esa periferia amputada del Estado, que se extravió.

geography-travel-germany-reunification-berlin-berlin-wall-young-people-bbnd61Cada una de estas tres perspectivas produce un resultado diferente. Primero, la muerte tanto de la Alemania Occidental como de la Alemania Oriental en una nueva síntesis; segundo, la absoluta victoria de uno de los dos sistemas económicos mundiales que, en un futuro cercano, difícilmente será más fácil de distinguir de la Europa oriental `capitalista´ que de los Estados Unidos o la Europa occidental y, tercero, la unión de la Alemania Oriental con la Alemania Occidental, alterada fundamentalmente debido al “desplazamiento hacia el oeste”. Luhmann no observa a la República Federal sólo en términos de un orden económico, sino también en términos de su característica “tradición de protesta”. Sin embargo, más importante que las protestas, fue el hecho de que las fuerzas siempre salieron a intentar mantener su posición frente a ellas, aunque en una manera bastante `flexible´, como en el reciente asunto de los Euromisiles. Se trata de una decisión que presumiblemente fue una de las razones más significativas para el desarrollo de la perestroika soviética. La autoridad gubernamental de la RDA colapsó, después de décadas de autoridad totalitaria, cuando no fue capaz de prevenir las protestas. Por otro lado, en la Alemania Occidental las protestas y la autoridad gubernamental –en sus respectivos campos intelectuales de derecha e izquierda- persiguieron una `estrategia doble ´, apoyando así la unificación, aunque de mala gana. Esto último, minó la credibilidad de la propaganda de la RDA contra el Estado `agresivo y neofacista´, mientras este último previno la inestabilidad que podría haber emergido de una total victoria de los protestantes. Además, esto articuló una característica de la identidad de la Alemania Occidental que se tenía que expandir a la Alemania Oriental.

Tres posibles salidas

 

Las características y alternativas del rumbo actual pueden predecirse con facilidad. Por medio de enormes subsidios, el área deprimida florecerá después de varios años, si es que la economía no colapsa. El `capitalismo´ pasará sobre Alemania Oriental como un torbellino, espoleando la economía, destruyendo tarde o temprano la `seriedad´ de la sociedad, lo cual representa la mejor parte del legado heredado por la RFA a sus residentes después de cuatro décadas de historia separada. Hace poco, algunos poderes políticos en la Alemania Occidental defendieron la idea de mantener dos estados separados, con la esperanza de lograr un `mejor socialismo´. Incluso si tuvieran éxito en imponer reformas constitucionales esenciales, ya sea en forma indirecta o mediante una mayoría simple, la futura Alemania se parecerá a la Alemania Occidental mucho más que a la Alemania Oriental. Por esta razón, la tercera perspectiva es una alternativa más verosímil y significativa; el resultado será que la RFA no llegará a su fin, sino que continuará en una Alemania unificada…

En verdad, los alemanes han jugado un importante rol en el drama de la historia mundial impulsados por las iniciativas más fuertes y excitantes del siglo veinte: el intento de alcanzar el socialismo –el antiquísimo sueño de la humanidad– en Rusia y las áreas bajo el mandato de su influencia. Este fue un gran experimento, cuyo fracaso sólo ha sido reconocido de manera gradual. En la República de Weimar, la mayoría, mediante su interpretación, tomó el desastroso rol del principal enemigo. No fue hasta la formación de la RFA que tuvieron éxito en encontrar una trayectoria más exitosa, cooperando con los poderes occidentales. No importa que símbolo utilice, la República Federal no debería rendirse o negar su historia. Esto le permitiría, en retrospectiva, hacer justicia también a la historia de la Alemania Oriental.

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[i] La traducción de ambos documentos proviene de: Jarausch, Konrad H. and Gransow, Volker (eds.) (1997) Uniting Germany. Documents and Debates, 1944–1993. (Oxford and New York: Berghahn). Por su parte, la fuente original del escrito de Luhmann puede ser encontrada en: “Dabeisein und Dagegensein. Anregungen zu einem Nachruf auf die Bundesrepublik, in Frankfurter Allgemeine Zeitung, 22 August 1990

[ii] La fuente original del texto de Nolte proviene de: “Untergang der Bundesrepublik: Zur Frage der Kontinuität in der Nachkriegsgeschichte”, Frankfurter Allgemeine Zeitung, 5 September 1990

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