El Ojo del Coyote – Recordando a Heinz von Foerster por Dirk Baecker

The world, as we perceive it, is our own invention.

Heinz von Foerster

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Prof. Dr. Dirk Baecker

 

Heinz von Foerster (1911 – 2002) fue, sin lugar a dudas, uno de los científicos más importantes del siglo XX. Escribió sobre temas tan diversos como epistemología, memoria, ética, tiempo, educación, física, etc. De hecho, a él se le debe la promoción y difusión de la teoría de la autopoiesis, como el mismo Francisco Varela reconoció en variadas ocasiones (19951998). A pesar de lo anterior, desgraciadamente, sus investigaciones no han tenido un impacto reconocido en la teoría sociológica todavía hasta hoy….salvo por una excepción: Niklas Luhmann. Luhmann se tomó muy en serio las ideas del cibernético austriaco e intentó darles una aplicación concreta en su construcción teórica. Como sostuvimos en una entrada previa, la cibernética y sus derivados pueden dar luces a grandes problemas a los cuales se enfrenta cualquier científico social al generar teoría.

Hoy, onceavo aniversario de su muerte, tenemos el honor como Sistemas Sociales de publicar una traducción exclusiva del emotivo obituario que realizara poco después de su fallecimiento el Prof. Dr. Dirk Baecker, académico del departamento de Teoría y Análisis cultural de la Zeppelin Universität [1]. Aprovechamos también de agradecerle su gentileza y confianza por autorizar el siguiente trabajo. Sin más que agregar, los dejamos con El Ojo del Coyote, texto originalmente publicado en el Frankfurter Allgemeine Zeitung y en inglés en el libro Human Becoming Human, donde Ranulph GlanvilleErnst von Glasersfeld y Humberto Maturana, entre otros, cuentan sus experiencias con el fundador de la cibernética de segundo orden.

El Ojo del Coyote 

 

Una de las historias más memorables de mi estancia en la Universidad de Stanford entre 1990 y 1991, es el intento de Heinz von Foerster de enseñarme matemáticas. Prácticamente cada mes me subía a mi Ford Mercury Comet sky-blue 1976 y manejaba a través de Pescadero hills hasta Rattlesnake Hill, la finca donde él vivía. Heinz sabía que yo había estudiado con Niklas Luhmann y aprovechaba la oportunidad para llamar mi atención sobre el uso de funciones recursivas en sociología. Yo había profundizado en el Cálculo de la Forma [Calculus of Form] de George Spencer-Brown [2] y comenzaba a explorar la relación entre los lados marcados [market states] y no-marcados [unmarked states] de la complejidad. En aquellos tiempos no estaba capacitado para maravillarme ante la recursividad, dándola por sentada, con poca visión.

Las visitas a Rattlesnake Hill solían comenzar con un paseo por la cima de la Colina para mirar los grandiosos jardines de la finca y tomar la briza del pacífico. Algunas veces Mai [3] venía con nosotros, en otras ella se quedaba preparando la cena para después de nuestro paseo. La cena no duraba mucho, pues en algún momento Heinz se ponía inquieto y me decía “vamos a hacer algo de matemáticas”. Nos retirábamos entonces a su estudio, todo de paneles de madera y lleno de libros en perfecto orden. Al anochecer, un grupo de ciervos aparecían más allá de los árboles, manteniendo su mirada sobre nosotros.

En realidad, yo estaba más interesado en el paseo y la cena que en las matemáticas. En cada visita me admiraba de la ´ducha solar` [sun shower] que Heinz había instalado en la pequeña meseta sobre la casa. Esta tenía un tubo en forma de espiral en el suelo, lleno de agua calentada por el constante brillo del sol.  En la noche cuando su trabajo en los vastos jardines estaba hecho, Heinz tomaba su ducha desnudo tal como el Señor lo había echado al mundo, disfrutando del agua caliente y lavando la arena de su cuerpo mientras miraba el atardecer. Él me contó una vez que esta ducha era el único invento del que estaba realmente orgulloso y me solicitó que aceptase la triste tarea de escribir su obituario para el Frankfurter Allgemeine Zeitung [4] sólo si, algún día en un futuro distante, mencionaba su ducha solar.

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Heinz von Foerster

En las cenas hablábamos de los años de Heinz en Berlín durante la Segunda Guerra Mundial, los años en Viena después de ella, del Laboratorio de Computación Biológica [Biological Computer Laboratory], al igual que de los muchos amigos de él y Mai. Una vez Friedrich Kittler me pidió que le preguntase acerca de las investigaciones que había hecho en Berlín, las que parecían haber tenido una considerable importancia en la guerra, pero Heinz solamente me contó cómo tuvo que arreglárselas para salir de allí en los últimos días, ofreciendo tomar los instrumentos de valor e importantes documentos para llevarlos a la seguridad que brindaba Viena. De hecho, yo estaba más interesado en los años de él en aquella ciudad y en sus actividades como fundador y locutor de una estación de radio. Él interceptó a muchos emigrantes luchando en su camino de este a oeste después de la guerra, no dejándolos pasar Viena sin dar una entrevista en su estudio. De todos ellos no hubo ninguno como Paul Celan. Me encantaría saber si estas emisiones fueron grabadas y coleccionadas por algún archivo de grabaciones radiales.

También estaba interesado en la historia del Laboratorio de Computación Biológica [Biological Computer Laboratory], donde invenciones como la computadora paralela operativa [parallel operating computer] y las redes neuronales ya se estaban utilizando, mientras el MIT todavía estaba en el computador lógico [logical computer], sonriendo a las ideas publicadas por el círculo de Heinz von Foerster. La historia de este laboratorio aún no ha sido escrita. Escribirla podría ser el siguiente paso después de la historia de las conferencias de la Fundación Josiah Macy Jr. y su importancia en la emergencia de la ´cibernética`, como ha sido contada, entre otros, por Steve J. Heim, Paul N. Edwards, Katherine N. Hayles. Existe la sospecha de que Claude Shannon, John von Neumann y otros que trabajaron en RAND diseñaron un tipo de cibernética que está catalogada como información clasificada hasta el día de hoy. En los años después de la Guerra, von Foerster ya estaba en proceso de desarrollar una noción de sistemas capaces de procesar información. Su idea tenía una fuerte conexión con las teorías del observador impulsadas por dos pensadores de su Viena natal: Sigmund Freud y Ludwing Wittgenstein. Considero que esta deuda es mucho más significativa que las pantallas de radares tan importantes para otros [5]. La pregunta por el observador, en conjunto con una noción de memoria que depende de ítems posibles de recordar (y no con guardarlos en una unidad de memoria), fue todo lo que tomó Heinz al mudarse desde la vieja Europa a un pujante EEUU. La noción de sistemas capaces de procesar información, i.e. de hacer diferenciar a partir de diferencias, podría en retrospectiva explicar por qué la idea de comunicación de Claude Shannon ha sido mucho más fructífera de lo que el debate del tema en las ciencias sociales pudo comprender, estimulado este por el modelo de comunicación de canal de Warren Weaver, horrorizado, además, ante la posibilidad de que el análisis de las semánticas pudiese llevar hacia la ingeniería. Al debatir sobre la comunicación Heinz von Foerster y Gregory BatesonW. Ross AshbyHerbert BrünGotthard Günther, entre otros, estaban pensando en términos de redundancia y variedad, así como en términos de una reproducción no-idéntica, no-lineal e iterativa. Sus contribuciones a la naciente ciencia de la criptografía, la que al parecer se convertirá en la ciencia más importante del nuevo siglo, todavía espera su historiador.

Cuando hablamos del BCL [Biological Computer Laboratory], Mai preguntó por qué diablos Heinz nunca recibió un premio Nobel. Por supuesto, ella planteó la pregunta tal y como un cibernético de segundo orden lo haría, no apuntando específicamente a Heinz y si merecía el premio o no (este no era el asunto), sino más bien a los comités del premio Nobel y en la forma en que trabajan. De hecho, Heinz y Mai estaban muy familiarizados con el nerviosismo sufrido cada año cuando uno de sus amigos sabía que había ocupado un lugar destacado en la lista de los comités. De alguna forma estaban contentos que el tipo de epistemología matemática, física y neurobiología inventadas por Heinz no estuvieran en ninguno de los criterios de estos últimos.

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von Foerster en el BCL

El clímax de mis visitas a Rattlesnake Hill fue una tarde de febrero de 1991 cuando acompañe a Niklas Luhmann a ver a Mai y a Heinz. Luhmann había sido invitado por Sepp Gumbrecht a dar una conferencia en el congreso “Writing/Ecriture/Schrift”, aprovechando de tomarse una tarde libre. Presenté [6] a Luhmann mi Mercury Comet y él, sin dudarlo, se sentó a mi lado para el viaje hacia Pescadero.

Tomamos el habitual paseo hacia la cima de la colina, Mai nos acompañó aquella vez. Heinz nos contó cuando un día vio a un coyote burlarse del perro de un granjero. El coyote tuvo al perro persiguiéndolo y cuando el perro pensó que por fin lo tenía, desaparecía como si la tierra se lo hubiese tragado. Sólo un segundo después el coyote reaparecía a alguna distancia, sentándose, mirando calmadamente al perro, esperando para repetir el juego. Los coyotes son increíblemente rápidos. Realmente me encantó la historia, en ese tiempo estaba leyendo historias de coyotes contadas por los indios y pensé que por fin había descubierto el patrón que Jacques Derrida utilizaba al interpretar sus juegos con las universidades estadounidenses.

El cuadro es una reminiscencia de los juegos de Heinz von Foerster con un tipo de “ciencia” que está muy unida a la “scientia” en vez de a la “magia”. Él tuvo un gran placer en recordar su audiencia de 1994 en Frankfurt del Meno, cuando dio su charla “Ueber Bewusstsein, Gedaechtnis, Sprache, Magie und andere unbegreifliche Alltaeglichkeiten”, donde señalaba que “scientia” comparte su raíz lingüística con “ski” (separación, distinción en Indoeuropeo) y no solamente con “cisma” y “esquizofrenia”, sino también con “mierda”. Probablemente la única razón por la que Heinz no se ofendía de que la gente lo llamase un “teórico de sistemas” (al igual que cuando le llamaban “constructivista”, lo que le desagradaba bastante, pues él creía en el mundo, no en –ismos) es porque la palabra “sistema” proviene del griego “syn” y “histamein”, lo que significa “combinar”, “unir” e incluso “unificar”. Por ello es que se veía a sí mismo, no como un científico, sino como un mago. Uno de sus pocos héroes era el mago Albertus Mag(n)us.

Volvimos de nuestra caminata y admiramos la casa que hicieron los von Foerster. Estaba construida en la mejor tradición del colonizador norteamericano, además de diseñada completamente por ellos, sus dos hijos (uno de ellos el arquitecto de la obra) y unos pocos vecinos. Heinz había limpiado la maleza que cubría la colina entera, solamente un tiempo después supo que había tenido contacto con una especie venenosa de roble, teniendo la suerte de estar dentro del pequeño porcentaje de población que no es alérgica a él. Sin dudarlo, Heinz utilizó una vara zahorí para encontrar un pozo profundo que brinda agua hasta el día de hoy, sobreviviendo este al terremoto de 1991. Estuvimos de pie en la mitad del hall y solamente allí comenzó a hablar sobre los sucesos del día, los que estaban casi todos referidos a la Guerra del Golfo, ya en su séptima semana.

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Seminario de von Foerster (1970/71)

Mejor dicho, habríamos hablado de la Guerra si el tema no hubiese cambiado casi al mismo tiempo de comenzar. Esto es notable pues Heinz dijo que esta guerra era un duelo donde dos hombres de Estado se habían vuelto locos, por su parte, Luhmann consideraba que la violación de la soberanía territorial de un país sobre otro era un problema de derecho internacional. Hubo un silencio de algunos segundos, luego se cambió el tema. En ese momento tuve la impresión de que sus puntos de vista se reflejaron el uno en el otro, comparando el derecho con la moralidad y la moralidad con la política, estando en la rara situación de verse entre sí. Les pareció que ya sabían lo suficiente de sus opiniones, no siendo necesario discutir sobre el tema y convertir la situación en incomoda. El tema fue dejado con tacto, con la rapidez y sagacidad de un coyote. Todos sabían lo que había que saber y no había razón para insistir.

La situación fue típica en la relación entre Heinz von Foerster y Niklas Luhmann. Este último admiró a von Foerster al igual que a algunas otras personas, usó sus ideas de recursividad, no-trivialidad y observación de segundo orden, afirmando que las ciencias sociales habían tomado en cuenta la complejidad antes que las ciencias naturales. Para Luhmann no había dudas de que, a pesar de existir diferencias con las matemáticas, el lenguaje por sí mismo era completamente apto para dar cuenta de la complejidad, la auto-referencia y las paradojas.  Heinz miraba la obra de Luhmann con gran respeto, pero aún reconociéndole que había actualizado la sociología a las posibilidades de la teoría de sistemas, estaba en desacuerdo con que él no tomase en serio la idea de recursividad. Para Heinz  no era la complejidad, que es el tema de la epistemología moderna, sino la recursividad: “Si alguien es lo suficientemente ignorante para querer lidiar con la complejidad, se quedará ahí”.

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Ouroboros

Preguntarse si recursividad o complejidad nunca fue objeto de sus discusiones, sino asuntos como la Guerra del Golfo. Ninguno de ellos creía que la respuesta pudiese ser respondida desde argumentos, sino que era necesario encontrar formas discretas de preguntarse el uno al otro, permitiendo que el otro encontrase un tiempo y espacio para responder de alguna forma. El discurso que Heinz brindó en el cumpleaños número sesenta y cinco de Luhmann fue su respuesta a la contribución que este había hecho al compendio de artículos en honor a su cumpleaños ochenta [7]. Allí Luhmann había propuesto el problema de la latencia [8]: ¿Cuán necesaria es la emergencia de dominios latentes entre observadores de segundo orden que se observan entre sí, donde cada uno de ellos terminará implícitamente asintiendo sobre áreas que simplemente no observará? ¿Será alguna vez resuelto el problema de la cognición a partir de sus propias operaciones, tal como el nervio de un diente se estrangula a sí mismo cuando el dolor es demasiado intenso?

Heinz no estaba dispuesto a aceptar una indicación acerca de un área restringida de la latencia, en tanto estuviese obligado a mirar una comunicación, como la del conflicto yugoslavo, que reprodujese recursivamente el problema de la incomprensión, finalizando esta en discusión y violencia. ¿No deberían los sociólogos ser capaces de encontrar una respuesta a un problema de este tipo?, le preguntó a Luhmann. Él respondió a estas cuestiones con su concepto de “Ilustración Sociológica”, que incluía una sensibilidad por la complejidad que hacía (más) difícil su reducción por parte de gente demasiado deseosa de reducirla. Presumiblemente Heinz pensaba que se tomaba demasiado tiempo para crear esta sensibilidad.

De cualquier manera, Niklas Luhmann nunca intentó crear una teoría de la complejidad, sino que la tomó tal como se encuentra dada en el mundo, no considerando posible tampoco una ´teoría del mundo`. Al igual que Jerome S. Bruner y Kenneth Burke, basó la arquitectura de su teoría en la necesidad de enfoque que es la reducción de complejidad. Por eso su teoría es una teoría dependiente del observador, una teoría de sistemas, una teoría del juego recursivo. Heinz está bien consciente de ello. Él sólo se sienta por allí, deja que los perros se acerquen, desaparece misteriosamente, reaparece y nos sonríe desde la distancia.

 


Traducción de Felipe Pérez-Solari. Agradezco a Julio Labraña sus comentarios a esta traducción. Sin su trabajo e incansable compañía esto no hubiera sido posible. Cualquier error u omisión es responsabilidad exclusiva del traductor.

Notas del Traductor:

[1]  A quien tuvimos la oportunidad de entrevistar recientemente en el último número de la Revista MAD.

[2] Sobre el cálculo de la forma de Spencer-Brown ver nuestra entrada.

[3] Esposa de Heinz von Foerster.

[4] Promesa que Baecker cumplió al hacer esta nota. El obituario original se puede leer aquí.

[5] Varios libros confieren un importante hito en la creación de la cibernética el trabajo con radares militares.

[6] Baecker coquetea con introduced, en el sentido de introducir/presentar. La ironía es intraducible.

[7] La conferencia posteriormente salió como texto con el nombre de For Niklas Luhmann: How recursive is communication?

[8] La conferencia de Luhmann puede encontrarse en el texto Cómo se pueden observar las estructuras latentes? Las preguntas con las que finaliza el texto son:

a) ¿El conocimiento en el sentido de construcción se basa en que sólo funciona porque el sistema cognoscente está cerrado operativamente, es decir, porque no puede mantener un contacto operativo con el mundo circundante; y porque por esa razón, para todo lo que construye depende de la propia distinción entre autorreferencia y referencia externa?

b)  ¿Se puede (o se debe) suponer la formación de “valores propios” en el ámbito latente; es decir, para la observación de primer orden en la distinción intangible y por eso estable en que se basa toda indicación de objetos; y en el ámbito de la observación  de  segundo  orden  en  aquellas  formas  que  se  acreditan cuando un sistema se ubica en una observación continua de lo que no puede ser observado?

 

 

 

 

 

 

2 Comments on “El Ojo del Coyote – Recordando a Heinz von Foerster por Dirk Baecker

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