Organización por Niklas Luhmann.

Niklas Luhmann[i]

Universidad de Bielefeld

Del neolatín organisatio, francés organisation, italiano organizzazione, ingles organization. El término ‘organización’ fue utilizado frecuentemente en el siglo XVIII, primero en el contexto de una ciencia de la vida orgánica en contraste con los artefactos mecánicos (Maupertuis 1784). También se produce ‘desorganización’ (Anonymus 1787:177-180). Aunque el concepto tiene desde un comienzo contornos poco claros, al menos permite distinguir entre referencias internas y externas de la organización (Joannet 1769)[ii]. En su sentido más general denota el ensamblaje de partes en un todo único, es decir, tanto el proceso de producción de una conexión funcional como del estado formado que resulta de este proceso. Muy a menudo se asume que el todo es el fin de este orden compacto, mientras las partes los medios para lograrlo. Esta versión teleológica podría retrotraerse a Kant y sirvió como uno de los fundamentos intelectuales de las reformas prusianas (Kant 1790:§65; Stephani 1797:6-10, 83-89).

I. Filosofía social y sociología. El concepto de organización permaneció estrechamente relacionado con el concepto de organismo bien entrado el siglo XIX. Sin embargo, en la formación del concepto organisateur, que data de la Revolución Francesa, hay algo de la factibilidad de la organización diferente al crecimiento de un organismo. El desarrollo ulterior presupone una separación más nítida de los procesos racionales y naturales de lo que se había hecho hasta entonces. Como explicó Henri de Saint-Simon ya en 1814: “La filosofía del siglo pasado fue revolucionaria, la del siglo XIX debe ser organizacional” ([1814] 1868:155-160). Dicha filosofía devino en programática en 1819 a través de la revista L’organisateur, es decir, tratar de ‘organizar’ un nuevo sistema social sobre bases científicas. Mismo caso es el Plan de trabajos científicos necesario para reorganizar la sociedad de Auguste Comte publicado en 1822 (1970:241-321). En ambos casos, tanto el concepto de organización como el concepto de organismo social seguían relacionándose con la sociedad en su conjunto, pero ahora se entendía como un concepto esencialmente racional, no natural. De esto modo, el concepto podía también asumir la función de reunir experiencias con sistemas sociales formalmente organizados, con asociaciones y burocracias en el Estado y en la economía, además de supervisar las investigaciones correspondientes. Tales experiencias las había tratado Karl Marx ([1867] 1962:341-355) todavía bajo el titulo de ‘cooperación’; pero ya Herbert Spencer ([1874] 1900:244-265) había subrayado: “Pero la cooperación implica organización”, porque la conexión efectiva de diferentes acciones entre sí requiere de una coordinación temporal, cuantitativa y cualitativa entre sí. En este sentido, es entonces organización una característica de la sociedad en general.

La critica emergente a la analogía entre organismo y orden social priva a esta asociación de su obviedad. La distinción del concepto de organismo del concepto de organización brindó un importante control investigativo con posibilidad de almacenar tanto resultados de investigación como decisiones teóricas. De esta manera, organización se convierte en un término disciplinar y teóricamente dependiente, el cual ya no puede ser definido mediante características generalmente aceptadas. Por el contrario, el concepto avanza hasta definir un campo de investigación muy amplio.

En las primeras décadas del siglo XX, además de los planteamientos de una ‘doctrina general de la Organización’ (Plege [1919] 1964:65-71, Bogdanov 1926), que se estancaron rápidamente, surgieron esfuerzos por la organización racional, especialmente en la administración de empresas, que conservaron el marco de referencia categórico de todo/parte y propósito/medios, pero lo especificaron a objetivos operativos. A diferencia del concepto de organismo, la precisión de los propósitos al servicio de terceros y la optimización de la relación propósito/medios se destacan como un requisito para la preservación del conjunto. Paralelamente, Max Weber (1922:126-129, 551-579) desarrolló bajo el título de Burocracia un modelo sociológico de organización racional que influyó fuertemente en la posterior sociología empírica de la organización.

Se ha impuesto actualmente una visión crítica de esta ‘doctrina clásica de la organización’. La administración de empresas ha debilitado sus expectativas de una toma de decisiones factualmente racional en términos organizacionales. En su lugar, ha situado la relación entre organización y la toma de decisiones (lo más racional posible) en el centro de su interés. La sociología contrapuso inicialmente la organización ‘formal’ correspondiente a la finalidad operativa con una organización ‘informal’ en el sentido de las relaciones grupales emocionalmente condicionadas (Barnard 1938, Roethlisberger & Dickson [1939] 1961). En la actualidad, la sociología trabaja en una sociología general de la organización que se superpone a ambas, investigando el comportamiento social fáctico en sistemas organizacionales formalmente estructurados de todo tipo. Biólogos, cibernéticos y analistas trabajan además en una ‘teoría general de sistemas’ que sea posible de aplicar a máquinas, organismos, personalidades, y cada vez más, a sistemas sociales.

Con estos desarrollos teóricos como trasfondo, el concepto de organización es hoy utilizado en un sentido más estricto, restringido en comparación al orden en general. El concepto refiere entonces a sistemas sociales de un tipo especial que prestan servicios especiales. Con este fin, motivan y coordinan un comportamiento que solo puede esperarse sobre la base de la pertenencia a dichos sistemas. Estos avances investigativos no han quedado sin repercusión en el concepto de organización. Las dicotomías todo/parte y fin/medios, que no pueden definirse específicamente para una organización, han sido sustituidas por problemáticas específicas de la organización. A saber, la cuestión bajo qué condiciones puede esperar que un grupo limitado de miembros se comporte de una manera exigente definida como trabajo. En segundo lugar, la pregunta de hasta qué punto los procesos de trabajo en las organizaciones pueden adoptar la forma de un comportamiento decisorio (más o menos racional). En el primer ámbito, las cuestiones de la participación, la ‘democratización’ y la humanización de los procesos de trabajo sustituyen hoy lo que Kant entendía por conveniencia interior e interacción. La segunda área trata sobre la posibilidad de asegurar un logro eficiente de los objetivos mediante una descomposición organizada de los procesos de toma de decisiones, cuando no un supuesto general de racionalidad

Citación ISO 690:

Luhmann, N. Organización. Sistemas Sociales [en línea]. 2021 [Fecha de Consulta]. Disponible en https://sistemassociales.com/organizacion/

Citación APA:

  • Luhmann, N. (2021). Organización. Sistemas Sociales. Recuperado desde https://sistemassociales.com/organizacion/

[i] Traducción y edición de Felipe E. Ranke & Karen Ranke. Fuente: Luhmann, N. & Müller, K. (1984). Organisation. En J. Ritter & K. Gründer (Hg.): Historisches Wörterbuch der Philosophie, Bd. 6, Sp. 1326-. Basel: Schwabe Verlag. Hemos traducido exclusivamente la sección escrita por Luhmann.

[ii] Nos fue imposible encontrar la edición de 1775 citada por Luhmann: “Abbé Joannet: De la connoissance de l’homme (Paris 1775) passim; vgl. bes. 2, 111 Anm. 4.”. Tampoco las secciones y páginas de esta cita en la edición original de 1769. Cualquier ayuda para resolver el enigma es bienvenida.

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